Pridelands

¡Hola, amigo! veo que no estas conectado/registrado.
¡No seas tímido! ¡una gran manada te espera aquí!
Haz click en registrar si aun no tienes cuenta.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» [Fan-Fiction] El reino de Amri
Dom Nov 05, 2017 12:07 am por *Yuki-Mery*

» Galeria de sarafina Off topic
Dom Ago 13, 2017 10:30 pm por Aikko

» Taller de Kiara ◕ ‿‿ ◕
Mar Ene 24, 2017 12:50 am por Kiara

» Soy Luna (Foro Amigo)
Sáb Ene 21, 2017 7:55 pm por Kiara

» ¿Podrían cambiar el color de las letras?
Vie Ene 06, 2017 9:02 pm por Aikko

» "Simba" (Shrek) Part 01 - Opening Credits ("All Star")
Vie Ene 06, 2017 4:46 pm por QueenSara

» Lovelyz, el primer grupo de chicas de Woollim Entertainment.
Jue Ene 05, 2017 6:34 pm por Aikko

» Necesito ayuda...
Jue Ene 05, 2017 2:22 pm por Kiara

» He regresado y esta vez para ayudar!
Jue Ene 05, 2017 2:50 am por Kiara

Mejores posteadores
*Yuki-Mery* (280)
 
kiditaa (212)
 
Kiara (125)
 
Admin (107)
 
QueenSara (60)
 
PrincessIndigoZest (60)
 
FredBear (29)
 
Aikko (21)
 
kida12 (21)
 
Skar (19)
 

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

La mayor cantidad de usuarios en línea fue 22 el Sáb Jul 09, 2016 2:20 pm.
Afiliados
subir imagen
Banner del foro
Afilianos a tu foro Image and video hosting by TinyPic

Crónicas de una cicatriz

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Crónicas de una cicatriz

Mensaje por Skar el Vie Sep 18, 2015 11:57 am

CRÓNICAS DE UNA CICATRIZ

PRELUDIO.
El sol, casi en su punto más alto, calentaba toda la sabana obligando a los animales a meterse a sus madrigueras bajo la tierra, buscar la agradable sombra de una acacia, o refrescarse en algún manantial. Kwanza caminaba sin rumbo bajo el intenso Sol de verano. Era un león de pelaje dorado y espesa melena de color marrón, aunque quizás sus rasgos más característicos fueran sus ojos de color verde, nariz en forma de tridente, físico robusto y porte firme y seguro que hacía temblar a quien lo mirara directamente a los ojos. Sin embargo, Kwanza era un león amable, leal y muy humilde, aunque perfectamente podía pasar por alguien estricto y muy serio si no se lo conocía bien.

A su lado caminaba Safi, una leona de pelaje de color marrón claro y ojos de color miel. Muy a diferencia de su querido esposo, Safi a simple vista parecía ser un leona completamente dulce, atenta y muy educada, lo cual se podía confirmar una vez se la conocía bien. Mohatu, un cachorrillo igual a su madre en cuestión de pelaje y color de ojos, correteaban al rededor de sus padres, Kwanza y Safi. Y, más atrás, los seguían la madre de Kwanza y una manada de doce miembros entre leones y leonas, además de tres o cuatro cachorros.

Llevaban caminando desde poco antes del amanecer, parando únicamente para beber agua de vez en cuando. La mayoría de las leones estaban cansadas, más que nada aquellas que habían sufrido algunas heridas feas tras el ataque de la noche anterior.  Safi volteó la mirada para ver a la manada, y pudo notar el cansancio en la mirada de la mayoría de ellos.

―¿Cariño, no crees que deberíamos descansa un poco? ―preguntó ella a Kwanza, con voz dulce, luego de frotar su cabeza en la melena del león.

Kwanza giró la cabeza para mirarla sin dejar de caminar. Su característica expresión de seriedad no la sobresaltó ni la hizo temblar, como podría haber hecho a cualquier otro león o animal. Ella ya estaba acostumbrada además de que fue esa misma expresión la que la atrajo la primera vez que lo vio, pero, cuando lo conoció mejor y vio que realmente era un león amable y cariñoso, se enamoró todavía más.

―Llevamos caminando desde antes de que saliera el sol ―comunicó ella―, deberíamos de parar para recuperar fuerzas. ¿Qué tal si Kegrid ha enviado más leones? Debemos estar preparados por si recibimos un nuevo ataque.

La expresión en el rostro del león se ablandó al escuchar el razonamiento de su mujer. No sólo habían sido atacados la madrugada anterior, sino que habían recibido dos ataques más en una semana desde que se marcharon de su antigua manada. Kegrid, el líder de dicha manada, era un león ambicioso y un tirano. Con un ejército de leones y leones habían logrado conquistar varios reinos y los había obligado a unirse al suyo, por lo cual esos leones que sobrevivían a los ataques, eran obligados a unirse a su manada. Kwanza y su madre pertenecían a uno de esos reinos que Kegrid había conquistado. La familia de Safi, en cambio, era una de los primeros leones que conformaba la manada inicial de Kegrid. Ellos se habían conocido gracias a él, luego que Kwanza y su madre, junto al resto de su manada, hubiesen sido obligados a unirse a la manada de Kegrid. En ese entonces, él era un león joven, aunque desde ese entonces ya era alguien de apariencia seria.

Ahora, luego de años de haber estado viviendo de forma obligada con la manada de Kegrid, Kwanza y su madre habían decidido marcharse y formar la suya propia. La su sorpresa, varias leonas y leones (entre los que se encontraba Safi), hartos de la tiranía de Kegrid, decidieron seguir a Kwanza en su travesía. Todos habían arriesgado mucho al abandonar la manada para seguir a Kwanza, sabiendo que Kegrid no se quedaría tranquilo y los enviaría a buscar en cuanto se diera cuenta de que faltaban. Y eso mismo fue lo que hizo al darse cuenta que no estaban, razón por la que habían recibido tres ataques en una misma semana. No les podía pedir que hicieran más, y lo menos que podía hacer por ellos era permitirles que descansaran un poco y que el chamán que venía con ellos tratara de curar a los heridos.

Kwanza no dijo ni palabra y continuó caminando desviándose un poco de su rumbo. Safi sabía perfectamente que, aunque él no había dicho nada, el león había aceptado detenerse un momento... Y eso lo pudo confirmar al darse cuenta de que Kwanza había empezado a dirigirse hacia un pequeño manantial.

―¡Manada! ―vociferó con su voz fuerte para que todos pudieran oírse, a la vez que se volteaba para verlos a todos luego de llegar al pozo― Ya pueden descansar aquí. Ziku, cura a los heridos ―ordenó, y entonces en ese momento un león que parecía ser el más anciano del grupo, pasó al frente junto a un joven babuino, quien lo ayudó a curar a aquellos que estaban heridos.

Todos los leones comenzaron a tumbarse a la sombra, mientras que Kwanza y Safi se echaron un poco más apartados, cerca del agua.


Luego de algunas horas de estar descansando cerca del manantial, e incluso luego de comer lo que las leones que no estaban heridas habían logrado cazar, todo el grupo comenzó a moverse nuevamente rumbo al norte. Por suerte, ya no se encontraron con más leones enviados por Kegrid, por lo cual pudieron viajar sin ningún tipo de problemas, aunque todos estuvieron alerta en todo momento.

Finalmente, luego de caminar tanto, lograron llegar a un territorio suavemente ondulado, salpicado de colinas y ríos de agua fresca, además de altos pastizales de la característica hierva amarilla de la sabana, y algún que otro árbol y bosques de acacias. Era un territorio bastante hermoso, ideal para formar una manada desde cero. Además, tampoco les faltaría comida, ya que habían varias manadas por aquí y allá.

Kwanza se imaginó, por la belleza de aquella tierra, que el lugar ya estaría ocupado por alguna manada que no había sido conquistada por Kegrid. No obstante, el león no dejó de caminar hacia delante, sin mostrar ningún rastro de duda en su mirada. Tampoco nadie dijo nada ni lo contradijo.

Caminar durante un rato hasta que finalmente lograron llegar a una extraña formación rocosa que daba origen a una gran cueva con punta. Cabe destacar que, aunque ya llevaban caminando durante un rato por esa tierra nueva, no se habían encontrado con ningún león, sólo con cebras, antílopes y diferentes especies de animales.  Toda la manada se detuvo a varios metros de la gigantesca roca, y fue Kwanza junto a dos leones más, quienes se atrevieron a echar un vistazo a la caverna.

Según pudo identificar Kwanza, el lugar se encontraba totalmente impregnado de un asqueroso olor a carroña, además de que había huesos y cráneos de animales muertos por todas partes. No había que ser demasiado inteligente, debido al intenso olor que se podía sentir, para saber que el lugar se encontraba habitado ―aunque sus huéspedes no se encontraban en ese momento.

De improviso, cuando Kwanza y los dos leones se encontraban saliendo de la cueva, una voz proveniente de más atrás de donde se encontraban las leones, vociferó:

―¿Qué hacen aquí, leones? ¡No son bienvenidos!
Todo el mundo se volteo, y allí se encontraba una hiena junto a una jauría entera. La manada de Kwanza, inmediatamente después de ver quienes habían aparecido, se pusieron a la defensiva... Y poco después apareció el león dorado, rugiendo.

―¡Váyanse de aquí! ―volvió a decir la primera hiena, que parecía ser la líder de todas.

―No nos moveremos de aquí ―dijo Kwanza, firme.

La hiena gruñó. Parecía estar perdiendo la paciencia, cuando entonces hizo una señal al resto de la jauría haciendo que todas las hienas se abalanzaran sobre los leones. En menos de unos minutos, las dos manadas se encontraban mezcladas en una fuerte pelea; los leones y las leonas lanzaban zarpazos, las hienas mordidas. A pesar de que todavía algunos heridos no estaban del todo recuperados del último ataque, las leonas y leones de Kwanza peleaba muy bien... Y al cabo de una hora el número de hienas se había reducido bastante, debido a que varias estaban muertas en el suelo o gravemente heridas o habían huido al ver que no podían pelear contra los leones. Hasta que finalmente, Kwanza logró asesinar a la líder de las hienas. Sin embargo, algo realmente extraño y sorprendente pasó después: el cuerpo de la difunta hiena se levantó, sus ojos se tiñeron completamente de amarillo y su boca se abrió, pero en lugar de salir su voz, salió una más terrorífica y demoniaca.

―Te maldigo, león ―le dijo a Kwanza― Te maldigo a ti y a toda tu familia. Esta tierra ahora te pertenece, pero no olvides que llegara un día en que este reino sufrirá por la tiranía de uno de tus descendientes... Las plantas y los árboles se marchitaran, la tierra quedará completamente sin hierva, los causes de los ríos se secaran, y las manadas se marcharan... Toda esta tierra quedara completamente desierta, salvo por la manada de los leones... y las hienas que volverán a vivir aquí...

La voz de la hiena se fue haciendo cada vez más débil a medida que llegaba al final a la vez que su cuerpo comenzaba a desvanecerse, hasta que finalmente se dejó de oír y su cuerpo desapareció en el aire.

Kwanza, como siempre, se mantuvo inmutado ante la maldición de la hiena, aunque la mayoría de los leones y las leonas se quedaron asustados y con el pelaje erizado. Entonces, sin decir una palabra, Kwanza encabezó la marcha hacia la gran roca. Allí, él se subió a la sima y rugió tan fuerte como pudo, proclamándose a si mismo rey de esa tierra, haciendo que toda la manada le hiciera eco.


Los años pasaron. Kwanza y Safi fueron los reyes de esa tierra a la que llamaron Pridelands, y ambos reinaron de forma justa y equilibrada sobre todas las criaturas. Incluso Kwanza, a pesar de su apariencia seria y estricta, logró ser respetado por más allá de su apariencia. Mohatu, el hijo de ambos, creció y se convirtió en un león justo como sus padres... Y, cuando Aiheu decidió que ya era hora de dejar la tierra, él se volvió rey de las Tierras del Reino. También se caso con una hermosa leona de pelaje dorado, llamada Asali, con la cual tuvo una cachorra de pelaje rojizo, algo más oscuro que el de él... Al mismo tiempo, cuando Uru todavía era una cachorra, un león adolescente de pelaje dorado y melena negra, llegó al reino y se hizo amigo (más bien la niñera) de Uru. Sin embargo,  a pesar de su diferencia de edades, cuando la chica se hizo mayor, ambos comenzaron un noviazgo que terminó con el casamiento. Mohatu falleció, y entonces Ahadi y Uru se convirtieron en los nuevos reyes, justo antes de enterarse de que ella estaba embrazada... Y, meses después, dio a luz a un cachorro dorado como su padre, y otro rojizo como ella, a los que llamaron Mufasa y Taka.

Las generaciones fueron pasando y ninguno de ellos fue la perdición de las Tierras del Reino. Sin embargo, nadie olvida la maldición que la hiena Iznesh lanzó sobre Kwanza y sus descendientes. Aunque por ahora sólo se toma más como una leyenda, que como algo cierto... por ahora...


Aquí está el preludio o introducción a mi nuevo fic, el cual va a tener a Taka como el personaje principal y donde relataré (desde mi punto de vista y teorías) cómo consiguió su cicatriz, el motivo de su maldad y muchas cosas más.

Al mismo tiempo, ésta introducción sirve también para explicar un poco mi teoría sobre el poblamiento de las Tierras del Reino por leones y los comienzos de Pridelands, así como quiénes fueron los primeros reyes y los padres de Mohatu, y quién fue Ahadi (un forastero que llegó a las Tierras del Reino, más mayor que Uru pero que a pesar de eso ambos se enamoraron y tuvieron descendencia, según yo)...

Espero que les guste.
avatar
Skar
Master rol
Master rol

Masculino Mensajes : 19
Points : 36
Fecha de inscripción : 11/09/2015
Edad : 17

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Crónicas de una cicatriz

Mensaje por QueenSara el Vie Sep 18, 2015 6:04 pm

Me gusto la historia tiene mucho misterio al igual me gusto como narraste la historia, es bueno que os escribas tu puto de la historia, se me hizo muy interesante ademas me conmovio mucho, eres un gran escritor continua que me dejaste con las ganas de saber que pasa y me alegra que tus historias sea largas y muy detalladas es como si estuvieras ahi
Saludos!!
avatar
QueenSara
Nivel 2
Nivel 2

Femenino Mensajes : 60
Points : 113
Fecha de inscripción : 04/09/2015
Edad : 17
Localización : en la comodidad de mi casa

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Crónicas de una cicatriz

Mensaje por Skar el Sáb Sep 19, 2015 3:40 pm

Te agradezco por el comentario y me alegra que te haya gustado. En cuanto pueda subiré el primer capítulo.
avatar
Skar
Master rol
Master rol

Masculino Mensajes : 19
Points : 36
Fecha de inscripción : 11/09/2015
Edad : 17

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Crónicas de una cicatriz

Mensaje por *Yuki-Mery* el Dom Sep 20, 2015 8:16 pm

Tienes talento para hacer una gran historia como esta espero que puedas seguirá que me murió hacinas.
Atte: *
*Alicia*
avatar
*Yuki-Mery*
Administrador
Administrador

Femenino Mensajes : 280
Points : 722
Fecha de inscripción : 04/09/2015
Edad : 16
Localización : "Aqui"
Mini Banner : http://es.bloggif.com/output/c/3/c3afa882b6e28cbce7096296bf7be9af.gif?1460154895


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Crónicas de una cicatriz

Mensaje por PrincessIndigoZest el Jue Nov 05, 2015 11:43 pm

Wow me gusta tu historia esta muy interesante espero ke continues
Saludos
avatar
PrincessIndigoZest
Master rol
Master rol

Femenino Mensajes : 60
Points : 123
Fecha de inscripción : 03/11/2015
Edad : 20
Localización : Lima, Peru

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Crónicas de una cicatriz

Mensaje por Invitado el Mar Abr 26, 2016 3:27 pm

Historia abandonada Cierro Tema si el autor quiere continuar su historia que hable con alguien del staff para re-abrirlo
avatar
Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Crónicas de una cicatriz

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.